La organización del evento comandada en esta oportunidad por nuestro amigo Fernando Gómez a quién le correspondió hacer de director de la prueba, programó la salida desde Viña del Mar a las 10:00 horas. Sin embargo el frío y oscuro día reinante, seguramente hicieron que se atrasara la partida. Pero a eso de las 11:15 horas ya estábamos gran parte de los participantes en el Pronto Copec de la ruta internacional dispuestos a iniciar nuestro paseo.
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Iniciamos
el camino hacia la ciudad de Quillota, directamente a la Escuela
de Caballería Blindada del Ejercito de Chile. A la
caravana inicial se nos unían nuestros amigos residentes
de La Calera, La Cruz, Olmué, Romeral y Rinconada de
Los Andes. En total más de 25 autos participaron de
este paseo. |
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Imponente
fue el ingreso al lugar de nuestro paseo, en donde nos esperaba
la simpática relacionadora pública del lugar, quién
con gran paciencia nos hizo un tour por el lugar, donde visitamos
la antigua casona, el museo de armas, la capilla, los jardines,
el museo de carruajes y una nave donde habitan hermosos caballos,
todo muy bien cuidado. Dentro del museo de armas, observamos una
película que cuenta la importantísima hazaña
del Capitán Alberto Larraguibel, quién junto al caballo
Huaso, obtuvo el 5 de febrero de 1949 el récord mundial de
salto alto con 2,47 metros. |
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Eran
justamente las 18:04 horas, del 5 de febrero de 1949, en el
Regimiento Coraceros de Viña del Mar, lugar en que
se celebraba el Concurso Hípico Internacional, cuando
en su tercer y último intento y como comúnmente
lo hacía retrocediendo y llevándose a “Huaso”
por el costado izquierdo del picadero, el Capitán de
Ejército Alberto Larraguibel volvió su caballo
frente a las varas y, en veloz pique, el noble animal hizo
un rechazo perfecto y de impecable elegancia animado diestramente
por el jinete, y limpiamente traspasó los 2,47 metros,
con lo que obtuvo el Campeonato Mundial de Salto Alto. |
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Aquí
nos encontramos nosotros en la cancha de salto, en donde hay un
hermoso monumento al caballo Huaso y las varas que muestran los
2,47 metros de altura que saltó. |
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¿Quién
será?
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Encontramos
dentro de la visita unos juguetes que fueron la delicia de los niños. |
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Finalmente
antes del almuerzo visitamos los carruajes antiguos y una nave donde
descansaban unos hermosos caballos. |
  
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Y
llegó la hora del almuerzo, como de costumbre hambre no pasamos. |
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| Muy buena la visita, muchas gracias a los organizadores. Felicitaciones a los que estrenaron auto en esta oportunidad, Humberto Páez que cumpliendo con lo prometido en el anterior paseo llegó con su Studebaker 1930 y a Pablo Amthor que lució su Mercedes Benz 230, 1937. |
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(volver)
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